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Editorial Noviembre 2016

editorial noviembre 2016

editorial junio 2016 2A principios de 2016 los empresarios de todos los sectores se preparaban para lo que sería un año demandante en vista de las exigencias legales que debían afrontar. La tensión se generaba por los plazos que se habían establecido y estaban próximos a caducar en un sinnúmero de solicitudes normativas; por ejemplo, la entrada en vigencia del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo SG-SST; los nuevos parámetros de contabilidad NIIF; los planes estratégicos de seguridad vial PESV, entre otros.

Estos esfuerzos fueron emprendidos por los gerentes y administradores con esperanza, debido las grandes reformas que se advertían desde el Gobierno Nacional a favor de los ciudadanos, los empresarios y la formalidad. Citemos algunos: en el Ministerio de Transporte se redactaba una Resolución que haría operativo el “Decreto de Taxi de Lujo” y daría orden al funcionamiento de las aplicaciones móviles de transporte individual de pasajeros en vehículos no autorizados; en esta misma cartera de daban pistas de lo que sería la reglamentación para la Integración de los Sistemas de Transporte; en el Congreso se tramitaba la Ley que fortalecería a la Superintendencia de Puertos y Transporte; y la Presidencia anunciaba el inicio de operaciones de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

Sin embargo, a mitad de año los gremios de transporte terrestre de pasajeros veíamos con preocupación que muchos de los anuncios realizados no se habían materializado, no obstante, se nos generaban nuevas expectativas, a la espera del repunte de la economía tras el levantamiento de los paros agrario y camionero. De igual forma, en esos meses se vislumbraba cercana la posibilidad de alcanzar los acuerdos finales con las FARC, lo que nos permitiría llegar con más vehículos a aquellos territorios en medio del conflicto armado y beneficiarnos del crecimiento de los viajes de turismo y negocios que vendrían con la atención internacional puesta en Colombia.

En este momento, ad portas de finalizar el 2016, hacemos un balance y encontramos que los empresarios seguimos trabajando con la misma tensión de cumplir los plazos impuestos por las exigencias legales que se acercan, la esperanza de que las partes en el proceso de paz con las FARC lleguen a un acuerdo y los diálogos con el ELN sean prósperos, que la economía se estabilice, se hagan mayores controles a la ilegalidad e informalidad, que no surjan nuevos paros... En resumen, tenemos la expectativa de que el 2017 sea un año donde finalmente se concreten todos los cambios favorables anunciados por el Gobierno.

ADITT Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal / Edición 50 / Agosto - Septiembre, 2016 editorial logo 2016

Editorial Septiembre 2016

editorial septiembre 2016

editorial junio 2016 2Pasaron 4 años desde el momento en que el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC firmaron el documento ‘Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’, el cual contenía una agenda temática de 6 puntos, indicando la hoja de ruta que debería seguir el proceso de negociación antes de lograr un acuerdo final. Los puntos de discusión fueron: política de desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas, e implementación, verificación y refrendación.

Este periodo de conversaciones en La Habana estuvo lleno de altibajos que en momentos indicaban la terminación de las negociaciones, se implantaron varias treguas unilaterales por parte del grupo insurgente como muestra de buena fe, al tiempo que el Presidente Santos establecía la suspensión de bombardeos, entre otros gestos, que superaron el malestar generado por hechos como el secuestro de miembros de la fuerza pública, para que finalmente no se diera término a los diálogos.

El texto que contiene el 100% de los acuerdos, anunciado el 24 de agosto de 2016, se compone de los borradores que en las diferentes materias ya se habían pactado, siendo la participación en política y el desarrollo agrario los ítems que fueron resueltos primero. Al día siguiente, 25 de agosto de 2016, este texto fue entregado al Congreso de la República y puesto a disposición de todos los colombianos en diferentes medios, a fin de empezar la pedagogía sobre el tratado que regirá el paso del grupo guerrillero a un movimiento político y su reinserción en la sociedad.

El camino a seguir será el que fue avalado por la Corte Constitucional el 18 de Julio de 2016 mediante la Sentencia C-379, que declaró constitucional la propuesta de realizar un plebiscito especial para refrendar los acuerdos de paz logrados en La Habana. Las características clave de este mecanismo de refrendación, citado para el 2 de octubre de 2016, son: se requiere como mínimo una participación un 13% del censo electoral, 4.5 millones de votos aproximadamente; se compondrá de una sola pregunta para avalar o no los acuerdos; y finalmente una persona que vota NO, no esta en contra de la paz sino en desacuerdo con el proceso escogido de terminación del conflicto.

Así las cosas, de ser refrendado el acuerdo, nuestro gremio espera que la desmovilización y fin del conflicto sea efectivo, que realmente cesen los hechos violentos como son las extorsiones, quemas de vehículos, retenes ilegales, entre otros. Vemos en este momento histórico una enorme oportunidad para el desarrollo económico del país, principalmente el desarrollo turístico, el cual no tendrá el fantasma de la guerra que lo ha acompañado en los últimos 50 años. Los empresarios estamos preparándonos para llegar con más y mejores servicios de transporte a las zonas alejadas del país, pues esta es nuestra manera de contribuir a la integración, desarrollo social y la paz duradera.

ADITT Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal / Edición 49 / Julio - Agosto, 2016 editorial logo 2016

Editorial Julio 2016

editorial julio 2016

editorial julio 2016 v2En junio se desarrollaron dos paros masivos en lo amplio del territorio nacional, el Paro Agrario y el Paro Camionero. Si bien las problemáticas sobre las que se fundamentaron las protestas no fueron las mismas, la dinámica es idéntica, en el sentido que ambas ya se habían negociado en el pasado y se retomaron por la percepción de incumplimiento de lo pactado. Estas situaciones dejan en evidencia la debilidad de las entidades estatales para planear soluciones efectivas y ejecutar los proyectos dentro de los plazos correctos.

Por otra parte, si bien es cierto que las solicitudes de las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, así como las del gremio transportador de carga, son respetables, los efectos que estos movimientos tienen en la economía llevan a plantear cuestionamientos en los otros sectores que quieren desarrollar sus labores, aun más, cuando se acude a las vías de hecho como ocurrió con el bloqueo de la vía Panamericana en el departamento de Cauca, en la primera semana de junio por la Cumbre Agraria, Étnica, Campesina y Popular. Acciones de este tipo imponen bruscamente los intereses de una minoría sobre los colectivos, representados en este caso por las poblaciones en el sur del país que se vieron desabastecidas de los elementos básicos como alimentos, combustible, entre otros.

Uno de los principales afectados fue el sector transporte terrestre de pasajeros por carretera que facilita el traslado diario de miles de personas, las cuales vieron limitado el ejercicio de su derecho a la libre locomoción, por temor a ser víctimas de los retrasos en los desplazamientos, y en algunos casos, agresiones de los manifestantes. Según cálculos de nuestra Asociación entre el 31 de mayo y el 08 de junio de generaron más de $4.700 millones de pesos en perdidas económicas por cuenta de la caída en los despachos de automotores.

Deseamos que estos hechos no se vuelvan a repetir, por lo cual el llamado a las partes es que se establezca un dialogo serio y aterrizado sobre los mecanismos de solución. Es necesario comprender que el problema es estructural, la economía del país no es competitiva, y las regalías de la explotación de minerales que en el pasado financiaron muchos programas de desarrollo están estancadas por cuenta de los bajos precios del petróleo y la transición hacia tecnologías más amigables con el medio ambiente.

Es momento de ser más propositivos, tanto gobierno como empresarios deben mudar a nuevas prácticas, generar desarrollos locales y crear activos que sean exportables. El país requiere menos radicalización, más trabajo conjunto, para salir adelante como nación y no continuar rezagado en un entorno cambiante, con nuevos competidores emergiendo rápidamente en las cuatro latitudes del mundo.

ADITT Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal / Edición 49 / Julio - Agosto, 2016 editorial logo 2016